jueves, 3 de julio de 2014

BARRITAS DE PLÁTANO, CHOCOLATE BLANCO Y AVELLANAS


Este mes de Junio, Cristina del blog Le bon vivant organiza el HEMC#62, dedicado, esta vez, al plátano.

Y nosotras hemos querido participar con esta receta: súper fácil y sabrosa, no se tarda nada en hacer y puede convertirse en un picoteo de media tarde o en un rico desayuno acompañando al primer café de la mañana.



Son barritas con una textura suave, blandita; aunque con el paso de los días se van endureciendo, el sabor se va intensificando y se nota más la presencia del plátano y el jengibre que les proporciona un aroma muy agradable.

Las avellanas les aporta un puntito crujiente muy apetecible, aunque se puede añadir cualquier fruto seco.


 Vamos con la receta.

INGREDIENTES:

- 2 o 3 plátanos maduros (unos 200-250 gr.)
- 140 gr. de chocolate blanco
- 2 huevos
- 40 gr. de azúcar moreno
- 100 gr. de harina
- 1 cucharadita de Royal
- una pizca de jengibre rallado o en polvo
- 50 gr. de avellanas (u otro fruto seco: pistachos, nueces, almendras...)


ELABORACIÓN:

Primero, precalentamos el horno a 180º.

Pelamos los plátanos, cortamos en trozos y aplastamos con un tenedor hasta obtener una especie de puré.

Partimos el chocolate en trozos pequeños y reservamos.

En un bol mezclamos la harina, el royal y el jengibre.


En otro bol batimos los huevos con el azúcar. Añadimos los plátanos y, una vez bien mezclado todo, añadimos la mezcla de harina (tamizada), royal y jengibre.

Por último, incorporamos los trozos de chocolate y las avellanas partidas en trozos también.


Forramos con papel de horno un molde cuadrado o rectangular (nosotras utilizamos uno de pyrex que ya es habitual en nuestros dulces...). Lo engrasamos bien con mantequilla y depositamos la mezcla alisando bien la superficie.

Metemos al horno y dejamos una media hora o hasta que al pinchar con una brocheta, ésta salga seca.

Dejamos templar sobre una rejilla y desmoldamos.

Cortamos barritas, como veis en las fotos, aunque también se pueden hacer cuadraditos... A nosotras nos resultó más cómoda la primera opción.


Si os apetece, se pueden espolvorear con azúcar glass como hicimos nosotras.

Os ha gustado nuestra propuesta? Pues si queréis participar todavía estáis a tiempo: tenéis hasta el 31 de Julio.

Que las disfrutéis.

lunes, 30 de junio de 2014

LECHE FRITA CON SALSA DE CARAMELO SALADO, para el Reto Tía Alia


Este mes de Junio, el Reto de Tía Alia nos propone, en su apartado dulce, un postre tradicional que casi todo el mundo conoce: leche frita.

Existen multitud de recetas para prepararla, desde la más clásica y tradicional, hasta aportaciones más actuales y novedosas.

En realidad, es uno de los dulces más sencillos de elaborar y que gusta a casi todos, aunque muy especialmente a los más pequeños: al menos esa es nuestra experiencia en casa porque a los peques les encanta.



Nosotras hemos hecho una receta muy similar a la de Tía Alia, aunque hemos introducido algún que otro cambio, como es costumbre cada vez que participamos: hemos suprimido los huevos (en casa siempre se ha hecho sin ellos) y hemos utilizado harina y maizena en lugar de solo harina.

A la hora de rebozar los trozos, lo hemos hecho con harina y huevo en lugar de con huevo y pan rallado.

Y la hemos acompañado con una salsa de caramelo salado: le da un toque diferente a un bocado tan dulzón como es la leche frita. Aunque aquí ha habido división de opiniones: a nosotras nos ha encantado el contraste mientras que otros miembros de la familia han opinado que la leche frita está estupenda de sabor sin necesidad de añadir ninguna salsa...


Vamos con la receta.

INGREDIENTES: para unos 12 o 13 trozos

- 1/2 litro de leche entera Kaiku sin lactosa
- unas ramas de canela
- piel de naranja
- 3 cucharadas de harina
- 2        "        de Maizena
- 100 gr. de azúcar
- una pizca de sal
- harina y huevo batido para rebozar y freir
- azúcar y canela para el rebozado final

Para la salsa de caramelo salado:

- 90 gr. de azúcar
- 90 gr. de nata Kaiku sin lactosa 
- 1 cucharadita de mantequilla
- un pellizco de sal


ELABORACIÓN:

Ponemos un cazo al fuego con la mitad de la leche, las ramas de canela y la piel de naranja. Dejamos que se caliente hasta que esté a punto de hervir. Retiramos y dejamos que infusione durante un cuarto de hora.

Mientras, en otro cazo mezclamos el resto de la leche fría, la harina, la maizena, el azúcar y la pizca de sal. Tenemos que obtener una mezcla homogénea y sin grumos.

Una vez transcurridos los 15 minutos, quitamos la canela y la piel de naranja, unimos ambas mezclas y llevamos al fuego. Dejamos que hierva durante unos 10 o 12 minutos. Llegará un momento en que espese: hay que remover continuamente para evitar que se pegue.
A continuación, vertemos la mezcla en un recipiente cuadrado o rectangular engrasado (nosotras en uno de pirex). Alisamos bien, tapamos con papel film (que toque la masa para que no forme costra) y dejamos que se enfríe. 

Metemos en la nevera durante unas horas para que coja más consistencia.

Una vez bien fría, cortamos la masa en cuadraditos regulares, los rebozamos en harina y huevo y los freímos en aceite caliente.


Dejamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Después, los pasamos por una mezcla de azúcar y canela en polvo. Vamos depositando los trozos rebozados en el plato de servir.

Ahora preparamos la salsa de caramelo salado.

En un cazo ponemos el azúcar y dejamos que se forme un caramelo suave, clarito. Calentamos la nata en otro recipiente en el microondas: ésto lo hacemos para que el contraste de temperaturas entre el caramelo y la nata no sea muy elevado cuando los mezclemos. Aún así, hay que hacerlo con mucho cuidado. Unimos pues azúcar y nata, removiendo muy bien. Añadimos la mantequilla y la sal. Dejamos unos segundos al fuego hasta conseguir una especie de cremita ligera y sin grumos.


A la hora de servir, regamos los trocitos de leche frita con la salsa.

A nosotras la leche frita nos gusta templadita, si la comemos sola. Si la acompañamos de la salsa de caramelo, preferimos que esté fría: así notamos el contraste con la salsa caliente (no en exceso) y resulta muy agradable.

Probad a hacerla, seguro que os gusta.

Que la disfrutéis.