Para el reto mensual de Bake the World os traemos unas baguettes. Hemos de confesar que con esta propuesta tuvimos nuestras dudas sobre si participar o no, ya que apenas estamos iniciándonos en el mundo de las masas y el elaborar estos panes nos resultaba complicado; pero nos lanzamos a esta maravillosa aventura y el resultado ha sido muy positivo.
Baguette, en francés literalmente "largo", es una variedad de pan que se caracteriza por emplear harina de trigo y por ser más largo que ancho.
Su origen se sitúa a mediados del Siglo XVII durante el reinado de Luis XIV y fue París quien dio a luz a la primera baguette.
Es un pan muy tierno, de corteza dorada y crujiente con una miga fresca y esponjosa que la hace muy fácil de comer.
Nosotras hemos optado por realizar la clásica baguette con poolish aconsejadas por Andrés de "El Amasadero", os dejamos el enlace a su web aquí, que muy amablemente nos ha orientado en la preparación.
Vamos pues con la receta.
INGREDIENTES: (Para 2 baguettes pequeñas de 40 cms)
Poolish:
- 100 gr. de harina panadera W 180 aprox. "El Amasadero"
- 100 ml. de agua
- 1,4 gr. de levadura seca de panadero
Masa:
- 300 gr. de harina panadera W 180 aprox. "El Amasadero"
- 180 ml. agua
- 7 gr. sal
harina para espolvorear
ELABORACIÓN:
Poolish: El día anterior a la preparación de las baguettes, mezclamos en un bol la harina con la misma cantidad de agua junto con la levadura hasta obtener una papilla homogénea. Tapamos con film y guardamos a temperatura ambiente de 12 a 16 horas.
Masa: Incorporamos los ingredientes dentro de un bol y añadimos el poolish hasta que se forme una bola. En este punto la masa se tiene que quedar suave pero no pegajosa.
Espolvoreamos una superficie con harina, ponemos la masa encima y comenzamos a amasar unos 10 minutos. Rociamos un bol con aceite y la colocamos haciéndola rodar para que quede engrasada y tapamos con film el cuenco.
Dejamos fermentar a temperatura ambiente unas dos horas o hasta que la masa doble su volumen, la sacamos y amasamos suavemente un minuto.
Dividimos la masa en dos partes de unos 300 gr. y formamos barras como se explica aquí.
Colocamos las baguettes sobre una couche o pergamino; en nuestro caso las pusimos sobre una bandeja antiadherente con unos orificios que distribuyen mejor el calor, que compramos en el Amasadero, la podéis ver aquí.
Las tapamos con un paño y dejamos que fermenten a temperatura ambiente 1 hora. Una vez que hayan doblado su volumen, las marcamos con un cutter o cuchilla. Espolvoreamos de harina las baguettes, con un colador fino.
Precalentamos el horno para la cocción. Si tenéis piedra de hornear la ponéis en la parte inferior hasta que alcance 230º C, nosotras ulilizamos ésta. Junto a ella, colocamos un vaso lleno de agua y vaporizamos con alegría las paredes del horno, con ésto generará más vapor. Metemos nuestras barras.
Cocemos a 250º C durante 10 minutos, abrimos la puerta para eliminar todo el vapor, retirando el vaso con agua y reducimos a 230º C durante 15 minutos hasta que las veamos doradas y al golpear con los nudillos (cuidado con las quemaduras) el pan suene a hueco.
Retiramos las barras del horno y las ponemos a enfriar en una rejilla.
Nos han quedado unas baguettes crujientes, suaves de miga y muy ricas.
No seamos muy exigentes con el pan, sobre todo al comienzo porque requiere mucha paciencia. Aspirad el aroma que desprenden al sacarlas del horno, compartirlo con vuestra familia sintiendo que han nacido de nuestras propias manos.
Las hemos degustado untadas con tomate, unas gota de aceite de oliva virgen extra de Jaén, y unas lonchas de cecina de León. ¡Placer de Dioses!.
Que las disfrutéis.








